"Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo esta perdido y que hay que empezar de nuevo."
Julio Cortázar
Como muchos, escribo con un enrome trasfondo de proporciones que tal vez no sea capaz de entender o asimilar, la idea de una pandemia siempre me pareció muy interesante, pero ahora, al no estarla viendo desde una pantalla de cine, indudablemente la percepción es muy distinta.
Creo, hasta el punto en el que me conozco a mí mismo, que no le temo a la muerte. La idea de la soledad me aterra mucho mas, la idea del fracaso es (me he quedado pensando en un adjetivo…)…desalentadora y deprimente tal vez, pero la idea de morir joven, fracasado y prácticamente solo, genera un sentimiento tan extraño que pareciera que prefiero no pensarlo. Mi esperanza siempre se ha basado en lo que será mi futuro, he vivido una vida sin muchas emociones, me he repetido a mi mismo que simplemente he hecho lo que está a mi alcance y espero no equivocarme. Bebiendo un buen vino, en un bonito departamento, en un día medio nublado, con la persona que me llena tanto que nunca dejo de mirarla, así sería mi sueño azul y creo sinceramente que lo puedo alcanzar si vivo lo suficiente aunque es ahí donde radica el problema y el origen de mis demonios. La sensación no es un tanto extraña, tal vez sea más familiar de lo que creo, es la sensación de mirarte como una simpe pieza de ajedrez, mientras tu mente se convierte en el espectador más atento de la partida.
De pequeño me daban una especia de ataques de pánico a corto plazo, era como si dejara volar mi imaginación y lo primero que pasaba era verme en retro perspectiva, solo. En ese momento creía no tener padres ni amigos, me sentía agobiadamente distante, y aunque duraban muy poco, el tiempo hacia de las suyas y creía haber pasado horas sentado al frente de la banqueta. Poco a poco estas sensaciones desaparecieron pero nunca deje de ignorarlas. No era que no recibiese suficiente atención o no tuviera amigos, simplemente era una soledad distinta en la que te preguntas el porqué y para qué estas ahí, en ese instante en el que las respuestas son tan largas como el silencio de los ciegos, donde un vacío existencial se consume a sí mismo y me lleva al comienzo de todo.
Siempre me había preguntado que harían mis amigos y padres, especialmente la chica que me gustaba, en caso de mi muerte, hasta que la partida de una amiga toco las puertas de mi mente y preferí no asistir a su funeral, no era mucho mayor que yo, no era mucho más inteligente que yo, y tuvo que partir 3 días antes de su cumpleaños y sepultada el día de su nacimiento, aun conservo su correo donde cada día puedo notar las letras de su Nick: 4 días para mi cumple ¡. Fue un duro golpe, igual que la muerte de mi abuelo, pero en fin, nuestras vidas están llenas de recuerdos, de cosas que nos mantienen vivos, de emociones, de retos, de personas… aunque tememos que nuevamente el vacío se vuelva a colapsar y nos lleve nuevamente al punto de partida de toda existencia humana.
Les recomiendo el poema Despedida de Alejandro Aura, sin duda supo como morir.
Y no se dejen influenciar… (una broma de mal gusto no?)
Que les lluevan chocolates y manzanas en sus memorias.